NYC (versión en español)

El pasado fin de semana estuvimos en Nueva York. Aun estoy impresionada! Esta ciudad es una gran fuente de inspiración. No se puede comprar con ninguna otra ciudad.

Los restaurantes en Nueva York son de los mejores del mundo, atrae a las personas más cualificadas, todo el mundo en esta ciudad parece tener un gran sentido para el estilo y las universidades son realmente competitivas. Me encantaría hacer un máster o un docotrado (algun día…) en la Universidad de Nueva York…Admiro a la Dra. Marion Nestlé, te recomiendo mirar su blog si estás interesado en alimentos y política, llamado Food Politics.

El viernes al mediodía llegamos al hotel Hotel on Rivington. Las vistas desde sus habitaciones sobre la ciudad son espectaculares. Está localizado en el barrio de Lower East Side, que me encanta, porque tiene fantásticos restaurantes, tiendas de todo tipo de diseñadores independientes y además, me encanta como la gente se viste aquí, estilosas combinaciones que parecen imposibles rematadas con toques vintage, y les queda tan bien! No es un barrio nada pijo, es un barrio lleno de creatividad e inspiración en todos los aspectos: comida, ropa, hoteles, muebles (muchas tiendas vintage!)

Nuestra primera comida en NYC no podía ser en otro sitio que en ‘Inoteca. Descubrimos este sitio 2 años atrás cuando también estuvimos alojados en Hotel on Rivington y este restaurante está cruzando la calle del hotel. Tengo que confesar que me enamoré de su ensalada de remolacha, naranja, menta, parmesano y avellanas y des de entonces, la he hecho muchísimas veces en casa. Así que tenía muchas de ganas de probarla de nuevo en el restaurante y sí, realmente me supo tan bien como la recordaba.

Estar en NYC te permite experimentar cualquier cultura. Por ejemplo, el viernes fuimos a cenar a un restaurante de comida típida de Malasia llamado Nyonya. Está considerado uno de los mejores restaurantes para comida típica de Malasia y realmente estaba deliciosa y además baratísimo!

El sábado fuimos andando des de nuestro hotel hasta Chelsea donde habíamos quedado con unos amigos para un brunch. El brunch estaba muy bueno! Yo comí huevos Benedict y Philipp un sandwich con huevo. Fue genial quedar con esta pareja tan maja que conocimos en Los Himalayas durante nuestra luna de miel. Un día haré un post sobre India y los Himalayas porque fue una gran experiencia.

Después del brunch nos llevaron a Cocoa V, una chocolatería vegana. Me encanta de este sitio que solo usan chocolate de comercio justo. Por supuesto probamos sus bombones veganos. Deliciosos!

El tiempo era tan fantástico que decidimos volver andando hasta el hotel, parando para contemplar los escaparates de las diferentes tiendas e inspirándonos en cada barrio por el que pasábamos. Tuvimos suerte de llegar al hotel a tiempo para ver la puesta de sol desde la terraza de la habitación.

El sábado por la noche cenamos en Freemans, localizado en nuestro barrio y a solo unos minutos andando desdel hotel. En Freemans no se puede reservar mesa, así que tuvimos que esperar uno hora y media. Pero estuvo bien, esperamos en el bar con un buen cóctel y una buena conversación. Lo que debes saber de este restaurante, es que es famoso por su dip de alcachofas con pan tostado, según aprendí de otros blogs, y que la carne es buena. Así que pedimos el dip de alcachofa, muy bueno, y como yo no soy muy fan de la carne roja, decidí probar el pollo de la granja Goffle Road asado con hierbas. Después aprendí que en esta granja, crían a los animales al aire libre, no usan antibióticos ni tampoco esteroides para aumentar su crecimiento. Bien hecho! no suelo apreciar el comer antibióticos o esteroides.

Después de cenar, fuimos invitados por nuestros amigos indios-americanos a la fiesta de cumpleaños de una amiga suya. Creo que Philipp, Franz y yo éramos los únicos sin descendencia india en la fiesta. Fue tan divertido! Todos fueron supera amables con nosotros y súper abiertos. Y alguna amistad ha salido de esta fiesta!

El domingo por la tarde compramos unos helados en Il Laboratorio del Gelato. Si quieres un helado hecho a base de fruta de verdad, este es el sitio. Producen los helados en la cocina de la misma heladería que tiene paredes de cristal, con lo cual puedes ver como preparan los helados. Yo vi como cortaban manzanas para hacerlos! Si te apetece un helado pero estás controlando las calorías, lo mejor es que te decidas por los sorbetes. A mi, además, me parecen más refrescantes y como vi que estaban hechos a base de fruta real, me pedí una bola de sorbete de pera, otra de sorbete de uvas verdes y otra de nectarina.

Disfrutando de nuestro helado nos fuimos a Central Park. Ahí habíamos quedado con nuestros amigos en uno de los parques para niños. El hijo de dos años de nuestros amigos se lo estaba pasando en grande. Me fascinan las historias que los niños pueden crear. De repente puedes ser un bombero y apagar un gran fuego y dos minutos después puedes ser un piloto y viajar alrededor del mundo.

El domingo por la noche salimos a cenar para celebrar el aniversario de uno de nuestros amigos y reservamos mesa en la brasería japonesa EN Japanese Brasserie. Aún estoy soñando con su tofu hecho a diario en este restaurante. Os prometo que no tiene nada que ver con el tofu que se puede comprar en los supermercados o en las tiendas de dietética. Ahora sé como es el sabor y la textura de un tofu bien hecho. Lo recomiendo muchísimo. Estoy segura de que a alguien a quien no le guste el tofu, este le va a encantar. También me pedí unas verduras al vapor con una deliciosa salsa de miso dulce. La mayoría de los vegetales eran tubérculos. Muy interesante y buenísimo! En serio, unos vegetales al vapor pueden ser buenísimos si son de temporada y nada aburridos si cada vez se prueba con verduras diferentes.

El lunes por la mañana fuimos a desayunar a un bar-restaurante pequeño pero con un gran carácter llamado The National Cafe on Rivington en el mismo barrio. Bocadillo de rúcula y pavo y muesli casero con yogur casero y deliciosas fresas.

Después del desayuno, fuimos andando por el Soho y tuvimos la oportunidad de ver los preciosos mensajes de despedida a Steve Jobs escritos por tanta gente en un post-it, en la tienda de Apple en Broadway.